viernes, 30 de noviembre de 2007

Chávez amenazado por la CIA

Quienes dudan de la veracidad de la denuncia de que el presidente Hugo Chávez estuvo en la mira de un francotirador durante su campaña por el referendo deberían hoy leer El Mérito es estar vivo.

La referencia de trazas de láser recorriendo el cuerpo de Chávez, similar a una escena sacada de un filme de acción o espionaje, encaja perfectamente con hechos de la vida real narrada en ese libro del periodista cubano Luis Báez.

El mérito es estar vivo (Editorial Prensa Latina) incluye entrevistas a agentes cubanos y estadounidenses relacionados con los más de 600 planes para matar al presidente cubano, Fidel Castro, con el uso desde francotiradores hasta venenos.

Hoy se sabe que el asesinato de Fidel Castro se incluyó en los planes de acciones encubiertas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) desde marzo de 1960, cuando gobernaba Dwight D. Eisenhower.

Los investigadores aseguran, sin embargo, que el primer intento de matarlo se neutralizó el 28 de diciembre de 1958, cuando fue detenido en la Sierra Maestra el agente del FBI Allen Robert Nye.

Su encomienda era disparar contra el líder revolucionario con un fusil Remington 30.06 con mirilla telescópica (todavía no existían los sistemas de láser).

En 1958 llegó a Cuba el agente de la CIA Frank Sturgis con un cargamento de armas para el Ejército Rebelde. Años después confesó que su verdadera misión era matar a Fidel.

Las acciones incluyeron el intento de utilizar a la mafia estadounidense, para lo cual se contrato en 1960 al mafioso Walter Martino, quien debía colocar una bomba en una tribuna donde hablaría en un viaje a Nueva York.

En 1971 la CIA lo tuvo en la mira con un arma oculta en una cámara de televisión en Santiago de Chile. En el último minuto el potencial asesino no se atrevió a disparar, una de las hipótesis ahora en el caso de las trazas de láser sobre Chávez.

El libro, expuesto en la pasada Feria del Libro de Venezuela, incluye materiales de la prensa norteamericana y de los órganos cubanos de Seguridad, así como entrevistas a agentes de la CIA.

La acogida que tuvo la obra fue sustentada en la actualidad sobresaliente del tema en Venezuela, donde las autoridades han denunciado la existencia de planes magnicidas.

En un contexto de hostilidad en el cual Estados Unidos parece estar repitiendo el esquema de errores aplicado desde 1959 contra Cuba, El mérito es estar vivo viene a demostrar documentadamente que las alertas de magnicidio tienen fundamentos.

La lectura de este libro puede resultar entonces revelador para quienes estiman que las denuncias sobre el intento de asesinar al presidente Chávez son una maniobra diversionista.

Es imposible –ha dicho Fidel Castro- apartarse de la impresión de que el imperio y la oligarquía se esmeran por conducir a Chávez a un callejón sin salida, poniéndolo fácilmente al alcance de un disparo.

Hechos que sustentan esa impresión pueden leerse en El mérito es estar vivo

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