jueves, 20 de diciembre de 2007

La Casa Blanca pidió la destrucción de las cintas de la CIA

Las negociaciones, que se habrían producido de 2003 a 2005 y entre cuyos participantes se encontraría el ex fiscal Alberto Gonzales, evitaron un ‘gran escándalo’ al gobierno de George W. Bush porque los videos evidenciaban el uso de tortura durante interrogatorios.

Nueva York.- El diario The New York Times reveló hoy que al menos cuatro asesores legales de la Casa Blanca hablaron con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) sobre la conveniencia de destruir videos que muestran torturas a sospechosos de terrorismo.

Las negociaciones, que se habrían producido de 2003 a 2005 y entre cuyos participantes se encontraría el ex fiscal Alberto Gonzales, evitaron un ‘gran escándalo’ al gobierno de George W. Bush porque los videos evidenciaban el uso de tortura durante interrogatorios.

Según fuentes confidenciales citadas por el diario, también tomaron parte David S. Addington (consejero del vicepresidente Dick Cheney), John B. Bellinger III (ex abogado en jefe den el Consejo Nacional de Seguridad) y Harriet E. Miers (consejera jurídica de la Casa Blanca).

De confirmarse la versión, la administración Bush quedaría en evidencia de que su participación en este episodio sería mucho mayor que la que ha reconocido hasta ahora.

Hace unas semanas, The New York Times publicó que la CIA destruyó en noviembre de 2005 cintas de vídeo de interrogatorios a dos sospechosos de terrorismo grabadas en 2002, lo que está siendo investigado por el Congreso y el Departamento de Justicia.

En ellas aparecerían, según se ha filtrado a la prensa, agentes de la CIA empleando severas técnicas de interrogatorio como el ‘waterboarding’ o ahogamiento simulado, un método considerado como tortura.

Las fuentes citadas por el rotativo señalan que los asesores legales de la Casa Blanca habrían tenido conocimiento de informes previos que chocaban con la tesis de la destrucción.

Se trataría de documentos redactados por varios miembros de la administración norteamericana durante 2005 que indicaban que nadie en la Casa Blanca había expresado su apoyo a la destrucción de los vídeos, pero otras fuentes señalan que sí estaban de acuerdo.

Los que defendían la necesidad de destruirlas señalaron entonces que de salir a la luz las cintas dañarían la imagen de Estados Unidos, tal como pasó con las fotos de maltrato a los prisioneros de la cárcel iraquí de Abu Ghraib.

Asimismo, la información facilitada a The New York Times ofrece nuevos detalles sobre el papel que jugó José Rodríguez Jr. durante esas conversaciones, quien es el principal sospechoso de destruir las cintas al ser entonces jefe de la Dirección de Operaciones de la CIA.

Antes de llevarse a cabo la eliminación de los vídeos, Rodríguez Jr. podría haber recibido una confirmación legal de dos abogados de la CIA, Steven Hermes y Robert Eatinger, que aseguraron que el deshacerse de las grabaciones no violaba la ley.

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