domingo, 9 de diciembre de 2007

Por Venezuela y por América


Por Liliam Oviedo

El Plan Tenaza fue una realidad, y lo es la actividad permanente de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, en Venezuela. Es cierto también que el “no” a la propuesta de reforma constitucional sustentada por el presidente Hugo Chávez obtuvo una cantidad de votos superior a la que obtuvo el “sí” en el referéndum del pasado domingo. La oposición venezolana no ha podido celebrar, sin embargo, con la misma estridencia con que lo han hecho los voceros de la ultraderecha en República Dominicana y en otros países, porque no es un ente articulado y porque los dirigentes de grupos empresariales y de equipos de conspiradores bien saben que con la inversión de cientos de millones de dólares y el apoyo logístico de estrategas extranjeros, apenas eso pudieron conseguir, una victoria de unos cuantos votos que no se pueden atribuir a la construcción de un auténtico liderazgo.

La derecha de Venezuela, con el asesoramiento y el apoyo económico de la ultraderecha de Estados Unidos y sus aliados, aprovechó las debilidades del heterogéneo movimiento político que apoya a Hugo Chávez. Este hecho sólo puede dar lugar a la búsqueda de mayores niveles de cohesión, a la seria discusión sobre el papel de la vanguardia, a diseñar estrategias para incrementar la penetración en las masas del ideal socialista y a buscar fórmulas para obtener mayores niveles de equidad y de bienestar social.

Los logros en materia de salud, educación e integración social, han fortalecido el liderazgo de Hugo Chávez y mantienen la vinculación de las mayorías al proyecto político bolivariano. Ampliar y reforzar aún más esa vinculación, es el único recurso efectivo para hacer fracasar, de una vez por todas, la conspiración. Un 44 por ciento de abstención en un referéndum tan ampliamente publicitado, pone en evidencia esa necesidad. Urge analizar la composición de esa franja de abstención y determinar el porcentaje de votos que consiguió en forma directa e inmediata la inversión del empresariado y de la Administración Bush a través de la CIA.

Si los medios controlados por la ultraderecha utilizan con frecuencia el término “derrota”, es porque pretenden animar a los jefes de grupos y pretenden lograr una influencia mayor en los sectores vulnerables a la manipulación ideológica.

No es fortuito que, en lugar de hablar de la necesidad del fortalecer el proceso, los analistas de derecha estén llamando a Chávez a la “moderación”. Y no hay que hacer mucho esfuerzo para saber que dicen moderación en lugar de decir servilismo, renuncia a todo principio, aceptación de la injerencia de Estados Unidos.

Si el liderazgo de Hugo Chávez logró que más del 49 por ciento de quienes votaron en el referéndum lo hicieran a favor de la reforma constitucional, fue porque Chávez dio una respuesta digna al Rey de España cuando le ordenó callarse, porque le ha exigido a la Embajada de Estados Unidos en Caracas que respete la soberanía de Venezuela, y porque, como gobernante, está cumpliendo el compromiso con su pueblo.

¿Por qué se podría creer que ahora tratan de preservar el liderazgo de Chávez quienes siempre han buscado aniquilarlo? ¿Por qué pensar que se ha roto el vínculo, en casi todos los casos mediado por soborno, con figuras como Carlos Andrés Pérez y como Pedro Carmona Estanga?

En el continente hay presidentes serviles como el salvadoreño Tony Saca, todavía presto a enviar jóvenes de su país al ocupado Irak; el colombiano Alvaro Uribe Vélez, quien ha dado muestras de cada acto de gobierno lo consulta con George W. Bush, Condoleezza Rice y otros halcones; como Felipe Calderón, quien llegó al cargo por unas cuestionadas elecciones en las cuales, si no se pudo comprobar el fraude en el conteo, sí se sabe que la CIA invirtió dinero y articuló campañas contra López Obrador.

La cantidad de venezolanos que apoya a Chávez, muy superior a la que votó a favor de la reforma constitucional, lo apoya como exponente del cambio. Y en Venezuela, como en el resto de América Latina, su liderazgo se ha construido en la lucha por la soberanía. Loa halcones y la oligarquía lograron un voto contra una reforma constitucional, pero sus maniobras y su Plan Tenaza no lograron sepultar la dignidad de este continente… y no lo lograrán…

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