viernes, 14 de diciembre de 2007

Según planes de la CIA Putin sería asesinado en Enero del 2008

Un grupo próximo a la CIA prevé el caos en Rusia tras el virtual asesinato de Putin 'en enero de 2008'

Un informe presentado públicamente ayer en Washington por un influyente centro de estudios estadounidense vinculado a la CIA y a Henry Kissinger ha expuesto el panorama caótico que estallaría en Rusia --con hundimiento de los mercados, huelgas generales, estado de excepción, condenas a muerte y nacionalismos desaforados-- después del asesinato del presidente Vladimir Putin, que prevé para 'el 7 de enero de 2008'. El caos únicamente se resolvería ocho años más tarde gracias a la irrupción de un presidente apoyado por el ex director de la empresa petrolera Yukos, Mijail Jodorkovski.

El informe 'Futuros alternativos para Rusia' fue elaborado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), una organización creada en 1962 por iniciativa de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y que está financiada por el consorcio 'Kissinger McLarty Inc.', el grupo de lobby neoliberal fomentado por el ex secretario de Estado Henry Kissinger.

Según el corresponsal del diario ruso 'Kommersant' en Washington, Dmitry Sidorov, los autores del informe coinciden en señalar que Rusia no podrá convertirse en una democracia madura en los próximos diez años debido al excesivo peso político de un solo hombre, el presidente Putin, y a la tensión existente entre un Estado muy centralizado y una economía de mercado basada en las empresas privadas.

Uno de los autores, el director del CSIS para Rusia y Eurasia, Andrew Kuchins, predice en su parte del informe que Vladimir Putin será asesinado a la salida de la Catedral de Cristo Salvador, en Moscú, en la medianoche del 7 de enero (Día de Navidad para la Iglesia Ortodoxa rusa). El autor del crimen no será capturado y Rusia caerá inmediatamente en el caos.

Los mercados se hundirán, el país se llenará de huelgas generales y manifestaciones y el 20 de enero se decretará el estado de excepción. Aparte, la muerte de Putin impedirá el traspaso pacífico del poder presidencial a Serguei Narishkin, cuyo primer ministro será Dmitri Medvedev. Contradiciendo esta previsión de Kuchins, Putin expresó esta misma semana su apoyo a Medvedev para que le suceda en la Presidencia, lo cual fue correspondido por este proponiendo a Putin el cargo de primer ministro.

En las siguientes fechas, el futuro de Rusia empeorará aún más. En pleno estado de excepción, será elegido presidente el actual director de Ferrocarriles, Vladimir Yakunin, quien ordenará a las fuerzas de seguridad que disparen contra los trabajadores petroleros de Surgut. La gobernadora de San Petersburgo, Valentina Matvienko, y el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, serán condenados a muerte por un caso de corrupción. Aparte, los nacionalismos se dispararán. La paz no llegará antes de 2016, cuando Boris Nemtsov se conviera en presidente de Rusia con la ayuda de Jodorkovski, actualmente encarcelado por presuntos casos de corrupción.

Kuchins, antiguo director del Carnegie Fund en Moscú, es uno de los expertos sobre el Kremlin más reconocidos de Estados Unidos y ha participado en prácticamente todas las conferencias internacionales de importancia celebradas sobre Rusia.

Antes de la cumbre del G8 celebrada en julio de 2006 en San Petersburgo escribió una carta a Putin para pedirle que respete los principios democráticos. Kuchins forma parte también del reducido círculo de expertos occidentales que cada año se reúne con Putin en el seno del llamado Valdai Club.

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