domingo, 27 de enero de 2008

¿Dónde ha sido montado el circo?

A propósito de la entrega de una legisladora y una candidata retenidas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, el ultraderechista nacido en Cuba Carlos Alberto Montaner escribió un artículo con el título “Un circo en la selva colombiana”, en el cual, después de utilizar los mismos calificativos que usa George W. Bush para referirse a la guerrilla, dice que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, es “el más valioso de sus cómplices”. Ahora, cuando Condoleezza Rice ha viajado a Colombia y se ha reunido con paramilitares “desmovilizados”, incluyendo algunos convertidos (muy rápidamente, por cierto) en empresarios importadores, hay que preguntarle a Montaner si no han montado un circo los halcones imperialistas, en el afán de presentar como héroes y como ejemplo de superación a los terroristas que les sirven.

Se puede predecir que en poco tiempo veremos un artículo de Montaner alabando la iniciativa del paramilitar llamado Frank, quien, “desmovilizado” por iniciativa del presidente Alvaro Uribe Vélez, se dedica a importar motocicletas chinas. La visita de la Secretaria de Estado sirvió para comenzar a proyectarlo. Ya le pusieron la máscara para actuar en el circo, pero el citado periodista no califica como obsceno este espectáculo.

El propio Montaner fue arrestado en Cuba en diciembre de 1960 y posteriormente condenado. Con 17 años, pertenecía al Frente Revolucionario Democrático, organización en la que compartía la jefatura de “Acción y Sabotaje” con Alfredo Carrión Obeso y Jorge Víctor Fernández Romero.

El FRD fue creado por la Agencia Central de Inteligencia, CIA, y sus organizadores fueron Howard Hunt, conocido años después por el escándalo Watergate, que ocasionó la renuncia de Richard Nixon, y Manuel Varona, Tony, ex Primer Ministro y ex Presidente del Senado de Cuba.

Entre los hechos atribuidos a la organización cuya sección de sabotaje dirigía Montaner, sólo en diciembre de 1960 están: un incendio en la emisora CMQ, una bomba en la Universidad de La Habana, un incendio en un cine en Marianao y un atentado en una tienda.

Decenas de heridos y muchos muertos fue el saldo de estos y otros hechos. Montaner y sus cómplices (aquí sí cabe el despectivo) fueron condenados a 20 años de prisión. Ante el exilio de Miami, la ultradrecha española (reside en España desde 1970) o cualquier otro sector que lo acoja, él dice que está condenado a muerte. Es la forma de hacer crecer la leyenda. ¡Y todavía tiene ganas de calificar como montaje de circo y espectáculo obsceno un acto de entrega de personas retenidas en una situación de guerra!

Ya fuera de Cuba, ayudó a entrar a España, atravesando la frontera con Francia, a Juan Felipe de la Cruz, involucrado en el asesinato en 1973 del diplomático cubano Sergio Pérez Castillo, en Canadá.

No es casual, pues, que en artículos escritos sobre Luis Posada Carriles, aunque reconoce que este siniestro personaje trabajó con la contrarrevolución nicaragüense y ha vivido bajo el manto de la CIA, pide que sea reconocido como héroe.

Para Montaner, no es pecado pertenecer a la CIA, entrenar escuadrones de la muerte en Centroamérica, colaborar con la temible policía política de la Venezuela anterior a Hugo Chávez, o participar en las tropelías de las dictaduras del Cono Sur. Posada Carriles puede ser héroe y Orlando Bosch igual.

Desde Madrid, protegido por el ex presidente José María Aznar y personajes similares, y cobijado bajo su condición de articulista del Miami Herald y otras publicaciones del exilio cubano, Montaner aplaude las acciones de la Administración Bush y pide al Presidente de Francia, Nicolás Sarkozy que incite a interrumpir todo intercambio con las FARC en Colombia y jamás apoye una acción en la que participe Chávez.

¡Quiere que el derechista Nicolás Sarkozy se coloque más a la derecha! Llegaría a pedírselo a Bush y a la radical Condoleezza Rice. Quiere todavía más acción contra Cuba y Venezuela y que sean aniquiladas las organizaciones beligerantes en Colombia… Hijo de un colaborador de Fulgencio Batista, quiere ver un montaje en el cual los pueblos sean títeres… El fracaso de ese proyecto es la esperanza de las mayorías…

Por LILLIAM OVIEDO

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