sábado, 1 de marzo de 2008

Uribe insiste en que no retirará militares de ningún territorio de Colombia


Pocas horas después de que los cuatro diputados liberados el miércoles pasado criticaran duramente la negativa del presidente Álvaro Uribe de negociar con la guerrilla, Uribe, a quien le han llovido duras críticas por no desmilitarizar por 45 días un territorio para que sean liberados 40 secuestrados, aseguró que no aceptará los chantajes que hacía Hitler y que ahora hacen las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con la vida y la salud de los secuestrados.

Tras reclamar la inmediata liberación, incondicional y unilateral de los cautivos canjeables -entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt- que las FARC quieren cambiar por centenares de rebeldes presos, Uribe dio luz verde a la propuesta del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, de desplazarse personalmente a territorio colombiano para recibir a Betancourt, ciudadana colombo-francesa.

Dudas sobre la propuesta
Sin embargo para la mayoría de los colombianos sigue siendo poco sustancial la propuesta de Uribe de poner a mediar con las FARC a la Iglesia y a Francia, España y Suiza, los tres países amigos que desde hace años trabajan por este acuerdo humanitario.

Toda esta andanada de críticas tomó forma en diciembre pasado cuando, gracias a la mediación del presidente venezolano, Hugo Chávez, este país volvió a tener noticias de secuestrados que llevaban hasta una década muertos en vida en las selvas del sur. Las primeras en ser liberadas unilateralmente fueron Clara Rojas y la ex diputada Consuelo González. Y esta semana les tocó el turno a cuatro ex diputados. «Si el presidente insiste en rescates militares va a recibir 40 ó 50 cadáveres.

La solución para la libertad de los secuestrados es política», dijo ayer Luis Eladio Pérez, uno de los cuatro liberados, quien no sólo trajo regalos para la familia de Betancourt, entre ellos un cinturón que le tejió Ingrid en la selva a su hija, sino que pidió con urgencia intentar rescatar a una mujer con quien la guerrilla se ha ensañado.

«Ingrid va a ser un día presidenta de Colombia y ahí estaremos los colombianos que hoy pensamos que podemos todavía construir una patria grande y en paz, y la vamos a acompañar. Ingrid es una mujer valerosa y valiente que Colombia necesita y que hoy la admira el mundo entero», dijo Pérez en una entrevista de radio tras contar que está muy enferma y con sus últimas fuerzas.

Por eso Pérez, el que más firmemente ha hablado de los seis liberados, retó al presidente Uribe a que demuestre el éxito de su política de seguridad democrática permitiendo el despeje, para que una vez logrado el acuerdo humanitario la Fuerza Pública retome la zona.

Tras explicar que viajará a los EE.UU. para intentar hablar con Bush, porque «queremos expresarle al pueblo norteamericano que no pueden dejar olvidados a tres ciudadanos cinco años perdidos en el ostracismo de esta selva», Pérez se mostró dolido con los asesores privados de Uribe que los llamaban enfermos terminales.

Y es que este proceso ha estado lleno de momentos dolorosos. Aunque hoy quedan 40 secuestrados, 27 han muerto, entre ellos un ex ministro de Defensa, un gobernador y once diputados asesinados a sangre fría por las FARC.

Juan Carlos Lecompte, esposo de Ingrid, dijo ayer que tras la liberación del miércoles «alcanza uno a saborear la alegría y la esperanza de verla libre». Pero a Uribe le reprochó que era muy insolidario. «No entiendo cómo puede dormir sabiendo que hay miles de colombianos en iguales circunstancias que mi esposa, en la selva, al borde de la muerte».

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