sábado, 26 de abril de 2008

El pudor de la oposición venezolana



Existe una parte del pueblo venezolano que desea que el presidente Hugo Chavez Frías no este a la cabeza del país, a estos generalmente se les llama "oposición" o "antichavistas".

Además de su aversión al presidente Chavez, comparten otros elementos socioeconómicos, culturales y étnicos. Los oposicionistas pertenecen a la misma clase social históricamente privilegiada: media y alta. Comparten cierto ideario cultural, en buena parte derivado de la época de la colonia, que los hace sentirse como una clase social "superior".

Muchos antichavistas, por ejemplo, ven con desdén a aquellos que tienen un color de piel más oscuro que el suyo. Y ven con desdén a aquellos que tienen un modo de vestir y hablar propio de la clase social desfavorecida por el capitalismo.


Para las clases oprimidas, los antichavistas cuentan con una suerte de adjetivos tales como, "chusma", "marginales" e incluso simplemente "feos". Esto ultimo por que las clases desfavorecidas en gran parte, zambos, mulatos, indios y afrovenezolanos, no cumplen con los estándares occidentales que han impuesto la propaganda de los medios de comunicación nacional e internacionales. Una manera de constatar estas ideas es atendiendo a las comentarios políticos que se dan en los hogares, cafés y lugares de tertulia donde concurre la clase media y alta. También se pueden confirmar a través de los "Chats" y "Blogs" antichavez, en los comentarios de "Youtube" con vídeos relacionados a la política venezolana, en los grupos antichavez de "Myspace" y en las cadenas de e-mails del común antichavista. En todos estos espacios de "diálogo domestico" son comunes expresiones discriminatorias.

Las ideas que expresan las bases de la oposición en las calles, en sus casas
y en Internet coinciden en tantos aspectos que podrían servir para consolidar una ideología propia, una ideología que seria unificadora, pero el pudor que causan estas ideas de intolerancia no permite al liderazgo oposicionista crear un discurso transparente. Es imposible que surja un elemento unificador que recoja el sentir común de la gente que repudia al gobierno de Hugo Chavez y lo exprese sin reservas.

Plantear un proyecto basado en el ideario real de las bases de la oposición resulta arriesgado desde el punto de vista electoral, pues no gozaría de amplia simpatía entre las clases desfavorecidas, excluidas y mayoritarias. Y tal vez resultaría
contradictorio para los fieles seguidores del antichavismo.

Proponer un proyecto basado en las ideas que se manejan en el ámbito doméstico antichavista no conviene a la oposición, el tinte de tal ideología seria irremediablemente fascista. Sin embargo, en Europa esta renaciendo un movimiento neonazi con ideas similares a las de esta esfera social privilegiada. La extrema derecha que siempre ha sido vanguardia en los países occidentales, esta actualmente influenciando con mayor fuerza a las nuevas caras de venezolanos jóvenes que ahora muestra la oposición.

La ideología neonazi de moda entre muchos jóvenes europeos, ha rendido muchos frutos a los partidos de derecha occidentales. Una de sus banderas políticas mas efectivas ha sido la de colocar a los extranjeros como el chivo expiatorio de los males del capitalismo, cuando en realidad la expoliación de los pueblos colonizados ha sido la causa de la emigración hacia el norte. En Venezuela, estas ideas abiertamente neonazis están produciendo simpatía entre ciertos jóvenes de la clase media que figuran como los nuevos lideres de la oposición. Afortunadamente, todavía causan cierto pudor entre la mayoría de estos sectores, por lo cual esta nueva generación de líderes no se atreven a expresarlas abiertamente.

De modo que los líderes de la oposición venezolana se ven obligados a expresar ideas contrarias a lo que realmente piensan y creen. En sus tertulias privadas expresan ideas diferentes a las que expresan en público.

El discurso de sus líderes se torna entonces bastante ambiguo y muy distante de su ideario verdadero. En privado se habla de sacar a Chavez "como sea", en publico se habla de "democracia", de "no violencia" e incluso a veces de "socialismo". El discurso de la oposición se hace cada vez más incongruente porque también va dirigido a los sectores chavistas.

Para dar un ejemplo, la oposición ha caído en el ridículo frente a sus seguidores al defender la constitución del 99 (previa y posteriormente a su victoria electoral), cuando atacarla era antes una de sus banderas mas unificadoras.

A pesar del reconocimiento que hicieron las instituciones del Estado por la reciente
victoria del No en el referéndum, muchos siguen diciendo en la calle que "aquí no hay democracia", que hay que "sacar a Chavez a como de lugar".

Algunos líderes hablan de un "dialogo", pero no tienen una propuesta concreta para discutirla. Además, las apreciaciones de las bases de la oposición son muy distintas al dialogo, estas bases simplemente no conciben a Venezuela con Chavez al mando. La mayor parte de los lideres piden, en secreto, la cabeza de lo que ellos aun llaman el "dictador". Sus seguidores, siguiendo el dictamen que insinúan los medios privados, también quieren la cabeza del "dictador", así lo expresan, mas abiertamente que sus lideres, en los diálogos domésticos y cotidianos.

Es interesante notar que estos sectores opositores, si bien en su mayoría son provenientes de la clase media, una clase privilegiada, comparten con los chavistas de las clases bajas un territorio, una cultura y ciertos rasgos étnicos, por lo cual el odio hacia la revolución bolivariana es artificial.

Estas opiniones de odio, si bien están ancladas en los antichavistas, no son irreversibles; pero los medios de comunicación privados nacionales e internacionales no están dispuestos a dar un paso atrás en su propaganda divisionista, que después de todo esta dando algunos frutos. Estos medios en el país han cultivado ideas de odio e intolerancia hacia el chavismo. Surge luego de este análisis, la pregunta, ¿que hacer para combatir esta campaña de propaganda internacional?

Es urgente y necesario crear un frente internacional antifascista, tal como lo sugirió Chavez recientemente, con el apoyo de los gobiernos amigos de Venezuela que estudie esta campaña y anticipe respuestas comunicacionales a estos ataques.

Dado que la estrategia de la propaganda contrarrevolucionaria esta basada esencialmente en sembrar odio, el contraataque debe consistir esencialmente en sembrar amor.

Por Fernando Otálora Luna, prestigioso biólogo venezolano que ha realizado investigaciones muy importantes sobre el mal de Chagas, un enfermedad endémica en América Latina. Trabajando actualmente en la Universidad de Neuchatel, Otalora-Luna ha dedicado mucho tiempo a reflexionar sobre las necesidades educativas de Venezuela y es miembro del Comité Bolivariano de Suiza.

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