domingo, 2 de noviembre de 2008

El impopular Bush se mantiene al margen de la campaña


El impopular presidente George W. Bush se mantiene al margen de la campaña presidencial que decidirá a su sucesor.

Es cierto que Bush está recaudando dinero. Pero para los votantes en los estados indecisos que cuentan Florida y Ohio por ejemplo, Bush es el presidente invisible. Con una tasa de aprobación de apenas el 26%, se anticipaba que tendría una presencia muy discreta en la campaña de su correligionario republicano John McCain. Y por cierto prácticamente ni se le ha visto, excepto en los avisos de televisión demócratas que regularmente lo vinculan con los candidatos republicanos.

Desde que Bush apoyó a McCain el 5 de marzo, los dos han aparecido en público solamente tres veces por un total de 12 minutos. Eso contrasta con los numerosos actos en que Bush participó antes de las elecciones de medio término en el 2002 y el 2006.

Mientras McCain y su rival Barack Obama hagan su alegato final a los votantes este fin de semana, Bush estará en el retiro presidencial de Camp David. No tiene actos públicos programados para lunes ni martes, y ni siquiera una sesión fotográfica el martes, día de la elección presidencial.

A principios de septiembre después del paso del huracán Gustav, Bush revocó sus planes de hablar la noche inaugural de la Convención Nacional Republicana en St. Paul, Minnesota. Eso le convino a McCain, que ha tratado arduamente de distanciarse del presidente.

Cuando se le preguntó el viernes si Bush se sentía marginado por su propio partido, el subsecretario de prensa de la Casa Blanca, Tony Fratto, respondió: "No he tenido este tipo de conversación con él, pero no creo que lo tome personalmente. Ha estado en política toda su vida y sabe que es una actividad accidentada".

Los republicanos que se postulan para la legislatura pocas veces, si acaso, mencionan el nombre de Bush en sus campañas. Pero los demócratas regularmente usan su imagen para acusar a los candidatos republicanos de ir en la misma dirección del impopular presidente.

Fuente: Univisión

Algo más sobre el fracasado Mister Danger, inquilino de la Casa Blanca:

Siete años después, el resultado se conoce: EE UU ha declarado una guerra al terrorismo que le obliga a mantener abiertos dos frentes bélicos sin final a la vista: Irak y Afganistán. Las relaciones con sus viejos aliados se han deteriorado y su cotización en la Bolsa de simpatía global está por los suelos. Guantánamo, las torturas de Abu Ghraib y las cárceles secretas de la CIA no han contribuido a endulzar su imagen.



En el interior, las medidas de acompañamiento de la guerra antiterrorista -la ley Patriot y sus secuelas- no sólo han recortado las libertades civiles, sino que han llevado a Bush a intentar ejercer un modelo autocrático de presidencia, atropellando a los poderes legislativo y judicial. Su condición de comandante en jefe en época de guerra ha sido la justificación para una ofensiva autoritaria que sólo se ha visto moderada por alguna sentencia del Supremo y por la apabullante victoria demócrata en las legislativas de 2006.

Como resultado de estos errores y desmanes, Bush abandona la Casa Blanca con unos niveles de descrédito sin igual desde la presidencia de Hoover (1929-1933), el republicano que menospreció la Gran Depresión y abrió la puerta a cuatro victorias consecutivas del demócrata Roosevelt. Ayer mismo, las encuestas situaban el respaldo a Bush en el 25%.

Recordemos estas escenas que rayan en lo ignominioso compiladas jocosamente por un usuario de youtube:



Este fracaso en el plano político se ve acrecentado por los malos resultados económicos. Bush ha huido de cualquier gestión que no se basase en la desregularización, confiando en aquello de que el mercado funciona solo; pero la realidad, por más que la disfracen con homilías los ultraliberales, es tozuda y el mercado dejado a su albur genera fortunas, fraude y miseria.

Cuando Bush llegó a la Casa Blanca el país vivía los últimos coletazos de la recesión abierta por la quiebra de las «puntocom», las empresas nacidas para explotar el «boom» de internet. Fue el estallido de la «burbuja tecnológica». Ocho años después EE UU y el mundo están sumidos en la mayor crisis financiera desde 1929 tras el estallido de otra burbuja, la inmobiliaria.

Como consecuencia, la economía estadounidense ha entrado en la senda de la recesión: tras una contracción del PIB del 0,3% en el tercer trimestre sólo es necesario otro dato trimestral negativo en diciembre para proclamarla. Con ella ha llegado un cortejo de paro (6,1% en septiembre, el más alto en cinco años) e inflación (4,9% en septiembre). Recesión más inflación, igual a «estanflación», uno de los cócteles más temidos por los economistas. Arrasó España tras la muerte de Franco.

Siga leyendo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tu opinión es importante. Exprésala!!!