martes, 9 de junio de 2009

Conflicto en Amazonía peruana traspasa fronteras

Yehude Simon admite la presencia de armas mortíferas contra los indígenas, vea las declaraciones en el video
El conflicto indígena de la Amazonía peruana creció en escala -pasando de ser un asunto regional a uno nacional e incluso internacional- luego de que en enfrentamientos contra la policía murieran 24 agentes, 2 periodistas y un número indeterminado de indígenas que van desde 9 -según los reportes oficiales- hasta 120 según algunas organizaciones indígenas
. Hechos que además fueron cometidos con gran violencia, existiendo acusaciones cruzadas por vejaciones, crueldad y desaparecimientos.

Escala internacional. El presidente del Perú, Alan García, optó por acusar -sin mencionar- la injerencia de Venezuela y Bolivia. "¿A quién le conviene, hay que preguntarse, el que Perú no utilice su gas, a quién le conviene que el Perú no encuentre más petróleo, a quién le conviene que el Perú no pueda explotar más y mejor sus minerales?. Sabemos a quiénes les conviene. Lo importante es establecer los nexos en estas redes internacionales que ahora han surgido para fomentar el desorden", declaró.

Al respecto, los gobiernos de los países aludidos rechazaron las acusaciones, y solidarizaron con los indígenas peruanos.

"Es un acto incorrecto y desesperado el tratar de vincular o acusar al Estado boliviano sobre los luctuosos hechos que ocurrieron en Perú”, dijo el ministro boliviano de Defensa Legal del Estado, Héctor Arce, mientras que la ministra boliviana de Justicia, Celina Torrico, declaró: “Quiero sinceramente repudiar ese asesinato a los hermanos indígenas, humildes como nosotros. Somos solidarios. El Gobierno neoliberal , corrupto, sometido a gringos, está empezando a atacar a los hermanos peruanos. Queremos decirles que estamos con ellos porque son compañeros que también luchan por liberarse, por un nuevo país sin miseria y hambre”, lo que causó la protesta del embajador peruano Fernando Rojas, en La Paz, quien denunció injerencia del Gobierno boliviano en el conflicto.

En tanto, Nicia Maldonado, la ministra venezolana para los Pueblos Indígenas declaró que
“si a alguien todavía le quedaba la duda de cómo actúa el gobierno de los neoliberales, de los fascistas, ahí lo tenemos. Condenamos de manera categórica y absoluta este genocidio de nuestros hermanos de la selva amazónica peruana”.


Escala Nacional. Por su parte, el ex presidente y presidenciable Alejandro Toledo, instó al Gobierno a compartir los antecedentes que le permitieron acusar injerencia extranjera. “Exijo que el presidente García nos diga quienes son los que están detrás de este atentado contra la democracia, que él argumenta”, dijo Toledo para luego retrucar que él estaría dispuesto a respaldar a García en caso de que los antecedentes sean suficientes.

Como respuesta, la ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, aseguró que la Policía Nacional tiene indicios de una injerencia extranjera. “Tenemos información, indicios y hechos de algo articulado”, dijo.

En tanto, los distintos actores políticos peruanos opositores han criticado duramente al Gobierno por el manejo del problema, exigiendo la renuncia del premier Yehude Simon y de la ministra Cabanillas, quienes habrían ignorado un informe de inteligencia que advertía de la adquisición de armas de fuego por parte de los indígenas. Si bien la mayoría condena también la violencia indígena y responsabiliza al líder indígena amazónico Alberto Pizango -quien se encuentra inubicable y presuntamente en Bolivia o Lima- el Partido Nacionalista, que lidera Ollanta Humala, los apoya.
Alberto Pizango, líder indígena perseguido
También la amazónica ciudad de Tarapoto se moviliza en favor de los indígenas a través de la IV Cumbre Amazónica, en la que se acordó convocar una huelga nacional el próximo 11 de junio, en coordinación con la Confederación Nacional de Trabajadores del Perú. Esta cumbre acusó también a Simon, Cabanillas y al presidente del Congreso de Perú, Javier Velásquez Quesquén de presionar al Poder Judicial para detener a Pizango, exigiendo "el cese de la persecución mediática, política, policial y judicial en su contra" .

También diversos sectores políticos se han mostrado llanos a debatir los decretos que permiten la explotación privada de madera e hidrocarburos en la Amazonía peruana, los que los indígenas exigen derogar para deponer su sublevación.




A la zona de Bagua viajó la defensora del pueblo, Beatriz Merino, quien propiciará una salida pacífica y negociada. "Exhorto a la paz, a que no se repitan hechos de violencia lamentable, todos tenemos la obligación de asumir nuestra responsabilidad y poner nuestra cuota de contribución para que este problema no vaya a escalar", declaró.

Mientras, el presidente de la Conferencia Episcopal del Perú,
monseñor Miguel Cabrejos, pidió la suspensión de los conflictivos decretos para instaurar sobre esa base la mesa de diálogo, llamando a "comprender" la cosmovisión de la contraparte al Estado y la sociedad peruana. "Los indígenas, los nativos, piensan muy distinto a nosotros. Lo que es beneficio para nosotros, para ellos es letal. Ellos defienden el agua, la tierra, pues es la vida", dijo.


Fuente

Para finalizar de la misma fuente, transcribo este comentario que parece muy acertivo en cuanto a los orígenes del problema:

Los países de nuestra querida América Latina primero se fueron construyeron como Estado y a partir de ello se pretendió crear una nación. Entender esto es importante puesto que mientras el Estado está basado en identidades políticas la nación está basada en identidades culturales (lengua, folklore, tradiciones, etc.).


Mientras que en Europa surgieron primero las naciones y a partir de ellos se levantaron los estados en nuestro continente fue a la inversa, debido a muchas razones que después se pueden explicar. El hecho es que estos estados americanos procuraron encajar a la fuerza las diversas "naciones" existentes en sus territorios sin respetar dichas solidaridades culturales y, como en el Perú, sin tener una presencia real y efectiva en su enorme geografía.

Estos antecedentes son necesarios para comprender los acontecimientos.
Un Estado alejado de lo que ocurre más allá de Lima y la franja costeña, incapaz de otorgar a sus pobladores una ciudadanía efectiva y una democracia que se reduce a procesos electorales pero que no emplea los instrumentos constitucionales que permiten a sus ciudadanos equilibrar los abusos de poder. Cuando se procura modernizar la estructura orgánica y económica de nuestro Estado se hace sin tomar en cuenta las identidades culturales diferenciadas al interior que reunen -per se- cientos de años de tradiciones peculiares.
Las normas que inician el comportamiento levantisco de la Amazonía son impuestas, se olvida que una de ellas atenta directamente contra disposiciones efectivas de la OIT y que -al menos- otra es claramente inconstitucional.
Ciertamente existe un mecanismo que la Constitución contempla para que el máximo intérprete de la misma -el Tribunal Constitucional- la declare acorde o no con la Carta Magna. Pero todo ello está relacionado con las pre-condiciones sociales del país. En otra colaboración desarrollaré este argumento.

ROBERTO BEAUMONT
ABOGADO
bosky1963@yahoo.com

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