jueves, 2 de julio de 2009

La mano que mece la cuna



De acuerdo con un trabajo del Observatorio Social Centroamericano entre los propulsores del golpe figuran también las trasnacionales farmacéuticas que tienen sus laboratorios en varios países de América central y que apoyaron el movimiento desestabilizador contra el presidente Zelaya impidiendo a principios de este año la compra de medicamentos genéricos a precios posibles para atender la demanda del pueblo hondureño, con un atraso de más de medio siglo en salud.

En esto colaboraron activamente las Fundaciones de la CIA, como la National Endowment Foundation (NED) (supuesta Fundación para la Democracia) Y la Agencia Internacional para el desarrollo (USAID) y especialmente el nuevo engendro de ambos, “UnoAmérica” (Unión de Organizaciones Democráticas de América Latina)cuya peligrosidad aumenta con los días.

Financiada por la NED y conformada por militares, paramilitares de las pasadas dictaduras, mercenarios y fascistas UnoAmérica está señalada en el intento de intento de asesinato contra el Presidente de Bolivia, Evo Morales.

Precisamente la prensa hondureña en defensa del golpe dio testimonio del apoyo de esos grupos criminales en sus declaraciones desde Colombia contra el presidente y estimulando el golpismo. Varios ex militares hondureños de los tiempos de la guerra sucia partícipes en el golpe son partes de esta organización que tomó las bases de la siniestra Operación Cóndor, una coordinadora criminal de las dictaduras del Sur y las centroamericanas.



El periodista Jean Guy Allaard la llama “Alianza Fascista Panamericana” con toda razón.
Pero el factor externo y fundamental detrás del golpe es el interés en la preservación de las bases militares de Estados Unidos en Honduras, dentro del plan de control de ese país, cuando el mapa de Centroamérica no favorece a Washington.

Como denunció el Grupo de Estudios sobre América Latina y Caribe(GEAL) a fines del año 2007, Washington considera a Centroamérica su “frontera sur”, y el plan es resguardarla bajo una fuerte presencia militar.

Esto se complicó más con el nuevo plan de seguridad regional para México y Centroamérica al que destinó Washington mil 400 millones de dólares.

Sandino Asturias, director de la ONG “Centro de Estudios Guatemaltecos” sostuvo que “al plan Maya-Jaguar y Palmerola, se unen los guardacostas en El Salvador, los helicópteros estadounidenses en Guatemala y Honduras, el fuerte papel de la DEA y el centro de radares en el aeropuerto (militar) salvadoreño” al explicar la estrategia estadounidense.

El plan Maya-Jaguar, acordado en 1998 y “renovado cada año por Guatemala y Estados Unidos, establece la presencia de soldados estadounidenses en territorio guatemalteco para reprimir el narcotráfico”.

Este movimiento de tropas de Estados Unidos que además asesoran y forman policías y militares es respaldado por las unidades de infantería y naves de la Fuerza Aérea en la base de Palmerola.
Allí recordó Asturias se encuentra la pista de aterrizaje más grande de Centroamérica que tiene más de dos mil 600 metros, específicamente necesaria para los grandes aviones de Estados Unidos.

“Hay un triángulo entre El Salvador, Guatemala y Honduras que refuerza la presencia militar de Estados Unidos” dijo Asturias.
El comisionado de derechos Humanos de Honduras Ramón Custodio ha denunciado que “Palmerola es una ocupación militar” de Estados Unidos en su país.
A esta presencia invasora se añade ahora una nueva creación. El 6 de febrero de 2009, el embajador de Estados Unidos Hugo Llorrens colocó la primera piedra de una base supuestamente antidrogas que deberá estar concluida en marzo de 2010 para ser inaugurada por el gobierno que asuma el 27 de enero de ese año.

El Departamento de Gracias a Dios donde se ubica la base, es fronterizo con Nicaragua y estratégico para los planes de dominación regional de Washington. Se sostiene que por ese corredor pasa droga procedente de Colombia hacia Estados Unidos y esto incluye al departamento insular de Islas de la Bahía,(Utila, Roatán, y Guanaja).

El almirante James Stavridis, jefe del Comando Sur ya anunció la instalación de alta tecnología en el lugar y el envío de aviones y avionetas de interdicción, lanchas rápidas. También habrá entrenamiento de tropas.

Para los “halcones” de Washington cualquier posibilidad de que un presidente como Zelaya continuara en el cargo o fuera sucedido por alguien con su misma posición en defensa de la soberanía nacional y con independencia real de Washington no “es conveniente y menos en una región hay varios gobiernos insumisos”.

Stella Calloni

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