sábado, 17 de octubre de 2009

El Premio Nobel de la Guerra


¿Que cosa beben en el Comité Nobel de Oslo? Debe ser algo poderoso, porque perdieron todo contacto con la realidad. ¡El premio Nobel de la Paz al Comandante en Jefe del ejército que más violencia reparte a lo largo del planeta! Es peor que absurdo; es una burla cruel a las víctimas, a los “daños colaterales”, a los países destruidos. Es un intento de legitimar matanzas y torturas esas guerras ilegales, que Mr. Obama continúa. Esta vez no se habló de los candidatos como sucede siempre – si es que hubo otros- pero cualquier otra persona estuvo más calificada. Sospechamos que Obama fue postulado por el Pentágono, donde aún manda el Secretario de Defensa de George W. Bush, el mismo Robert Gates que el Presidente Obama confirmó.

Mr. Gates que continúa la “Guerra Global contra el Terrorismo”, esa violencia sin límites desencadenada por la Administración Bush, con el pretexto fantástico de un mundo lleno de malvados conspiradores al asecho. Una visión paranoica, que Mr. Obama reiteró en Afganistán e Irak y que expandió oficialmente a Pakistán.

Es cierto que existen bandas terroristas -y algunas bajo patrocinio de Estados Unidos- pero el mundo civilizado las combate con la policía. El atentado real contra la paz mundial es usar el terrorismo como pretexto para invadir y ocupar tierras ajenas y lejanas. Cuando el Sr. Obama endorsa la guerra en Afganistán como “necesaria”, significa que continuará el asesinato con bombas y misiles a enteras familias de labriegos afganos – y paquistanos ahora- porque amenazan la seguridad de Estados Unidos. Asesinados sin remordimiento por un sargento que juega con aviones sin piloto, desde una base en Florida o Missouri. Muertos por “justa causa”, aunque sea fabricada, según la centenaria tradición de moral inquisitorial anglo-americana.

Si el Comité Nobel de Oslo quería dar un premio a Mr. Obama, hubiera sido más adecuado ensayar con un Premio Nobel de la Guerra. Nadie tendría más méritos que quien comanda las tropas de mayor violencia mundial y que preside el país que tiene el mayor presupuesto bélico, la más grande industria de armamentos y que es el mayor exportador de armas. Esas son responsabilidades heredadas, es cierto, pero el Presidente Obama las asumió con obvia fidelidad y en sólo 10 meses ya ha creado algunas cuyo mérito es suyo.

Hagamos un recuento. Hay novedades belicosas indiscutibles y notorias, titulares de la prensa norteamericana, de las que es responsable la Administración Obama.

Afganistán. El Presidente Obama anunció – en marzo - que aumentaría en 20 mil soldados las tropas norteamericanas en Afganistán. Hace una semana se supo que enviará otros 13 mil más. No se sabe aún si son 35 o 45 mil los jóvenes norteamericanos que sumará a los 68 mil pares de botas NATO que pisan allí, pero si sabemos que se aumentarán los ataques con los aviones sin piloto (drones). Lo seguro es que Obama continuará en Afganistán la destrucción y la muerte y que la paz no está en su agenda de “Nobel”.

Paquistán. (¡país aliado de EE. UU.!). Autorización oficial para extender la guerra a territorio pakistaní y atacar con aviones norteamericanos poblaciones paquistanas donde se suponga que hay talibanes, afganos o paquistaníes. Centenares de hogares campesinos paquistaníes ya fueron bombardeados por equivocación. Sorry.

Irán. Sanciones aplicadas a Irán por falsas acusaciones de violar el Acuerdo de No Proliferación de Armas Nucleares. Amenazas constantes de ataque militar, porque Irán no renuncia al derecho -que el acuerdo le otorga- de producir energía nuclear civil. Mala fe notoria de Obama, cuando denunció como un centro nuclear clandestino las instalaciones subterráneas, aún no funcionales, que Irán reportó a la Agencia Internacional de Energía Nuclear (AIEN), en Viena, la semana anterior y meses antes de lo que exige el acuerdo.

Sur América. Obama firmó, con Álvaro Uribe, un acuerdo para la instalación de nueve bases norteamericanas en territorio colombiano. No hay alguna amenaza militar a Estados Unidos en la región. El supuesto combate al narcotráfico es un pretexto endeble, porque Estados Unidos ya controla la totalidad del espacio aéreo colombiano. Estados Unidos tiene bases Guantánamo, Puerto Rico, Honduras, Colombia, Aruba y Curazao, que son mucho más que suficientes. Las nuevas bases sólo pueden tener fines ofensivos, por lo que Uribe no se atrevió a mostrar el acuerdo, que sigue siendo secreto.

Los objetivos más evidentes son Brasil y Venezuela. Brasil por la Amazonia - que en algunos manuales norteamericanos figura como administrada por Estados Unidos- y por los nuevos yacimientos de petróleo en su plataforma continental. Venezuela, tanto por la independencia del gobierno popular del indómito Hugo Chávez, como por sus vastas reservas petroleras.

Armas en el Espacio. Con Obama continúa la violación de los acuerdos sobre el uso pacífico del Espacio. La nueva violación es la instalación del llamado “Escudo de Defensa Misilística”, con el fin confeso permitir a Estados Unidos un primer ataque nuclear sin temor a una retaliación también nuclear. El “Escudo” es un intento de romper el equilibrio de horror que ha impedido la guerra entre potencias nucleares. La retaliación a neutralizar no puede ser otra que la de China, Rusia y Corea del Norte. También la de Irán, que ha desarrollado mísiles convencionales que alcanzan a Israel.

Armas en el Mar. El proyecto de montar bases con radares y mísiles en Polonia y República Checa fue abandonado por Obama, si, pero a favor de uno que aumenta la capacidad ofensiva nuclear móvil con un mayor número de submarinos ofensivos armados de mísiles nucleares.
Nuevas Armas de Destrucción Masiva. Bajo el “Nobel” Obama, se desarrolla el diseño de nuevas armas químicas y biológicas y de bombas contra refugios subterráneos. Bajo Obama continúa, en Gokona (Alaska) el programa (HAARP) de su Fuerza Aérea para la guerra climática.

Ante estos hechos, no podemos sino asombrarnos cuando los señores de Oslo dicen que Obama le ha dado al mundo “esperanza de un mejor futuro”. Dicen que dieron “especial importancia a la visión de Obama y su trabajo por un mundo sin armas nucleares” …y a sus “extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos” … y que “su diplomacia se basa en el concepto de que quienes dirigen el mundo deben hacerlo en base a valores y actitudes que sean compartidas por la mayoría de la población mundial”. Esto último asumimos que sea el Tercer Mundo …China a la cabeza.

Conclusión

Darle el Premio Nobel de la Paz a Obama quiere decir que su retórica, su paja, engañó al Comité que lo otorga o que los banqueros de Wall Street también mandan en Oslo. Con su premio, el Comité Nobel de Oslo le ha dado a Obama una luz verde para que siga agrediendo y matando.

El mismo día que recibió el Nobel, Obama se reunió en el Situation Room de la Casa Blanca (09 octubre) a discutir con sus más altos funcionarios un incremento de la violencia en Afganistán, con el nombre de contrainsurgencia y construcción de democracia. Es que es cambiarle el nombre a las cosas es tradición centenaria de la propaganda anglo- norteamericana. El Premio Nobel de la Paz quiere decir ahora Premio Nobel de la Guerra.

Umberto Mazzei

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