jueves, 12 de noviembre de 2009

El miedo es apátrida


La historia latinoamericana señala que para que haya sido posible la liberación de las colonias españolas en Latinoamérica fué necesaria la presencia indiscutible de un líder extraordinario, capaz de enfrentar los embates de la Corona Católica de España.

Ese líder que supo sumar los esfuerzos, que quiso sumar las voluntades de 5 naciones inmersas en la más brutal de las conquistas: La colonización, el robo de los recursos de tierras que "No pertenecían al Imperio español, que pertenecen a los pueblos originarios de América" y que fueron arrancadas con la venia de la religión católica a los aborígenes que descubrieron esta tierra de gracia.

En aquel tiempo, los indígenas latinoamericanos habían descubierto el curare. Un anestésico que es la base de los actuales. Y quien sabe cuántas cosas más, que nos ocultaron para así poder decir que "estos salvajes no tienen otra cosa en qué pensar, sino en enfrentarse con nosotros; los enviados de Dios". Mientras tanto, los europeos seguían extrayéndose los dientes con mucho dolor...

Pasaron muchos años. Igual que hoy, el cinismo de los aparatos imperiales de guerra, atacan el heroísmo con el cual líderes latinoamericanos hacen sentir su influencia, como Bolívar en su época. Igualmente, en aquella oportunidad, la oligarquía caraqueña y colombiana, subestimaron, criticaron y hasta se opusieron a la grandeza, a la resolución de Simón Bolívar, nuestro gran Libertador. Y fué en vano, porque logró su cometido y ahora muchas naciones independientes en Sur América celebran con entusiasmo los excelsos oficios y las cruentas batallas que las llevaron a su independencia. Y que fueron obra de Bolívar, ese rebelde incurable, con sus pensamientos repletos de igualdad, solidaridad, inclusión y justicia.

"Lástima, -dicen los oscurantistas -que no pudimos borrar la memoria del Libertador"- Hasta ellos mismos, los españoles, mediante Murillo, no pudieron dejar de admirar el espíritu bolivariano y tuvieron que admitir su derrota en Carabobo, Junín, Boyacá, Ayacucho, etc, admitiendo también, la magnificencia de la gesta emancipadora lograda en nuestra región.

Y ahorita, la colonización de América del Sur tiene que ver con una potencia distinta, que ha venido buscando fronteras en conflicto, para obtener territorios a fuerza de excusas idénticas a las del Imperio español en su tiempo: "Hay desórden, hay que intervenir", pero también: "Algo importante sacaremos de aquí".

El desconocimiento de la propia historia es un objetivo muy bien logrado por los imperialistas: Las monjas y los curas españoles radicados en Venezuela se dieron a la tarea de desprestigiar a nuestros indígenas para encontrar allí, la excusa para maltratarlos, esclavizarlos y considerarlos como seres inferiores. Y lo han hecho frente a nuestros niños, para que les tengan rabia, miedo y grima. Esa es la gran clase de historia que recibimos de estos "demonios con túnica", por aquellos que se llaman a sí mismos "ángeles" y que no son más que otros de los engañados por la "Monarquía democrática" en la que se desenvuelven tristemente y de la que no son capaces de salir de una vez y por todas.

Mientras los europeos luchan porque la Unión Europea se realice, los proteja, los unifique y les provea de un futuro mejor, los suramericanos, como Evo Morales, Presidente de Bolivia, como Hugo Chávez en Venezuela, como Rafael Correa de Ecuador, han manifestado estar conscientes de los recursos naturales que en Sur América se deben proteger, de su gente, de sus tradiciones, de la cultura indoamericana y afrodescendiente que debe prevalecer sobre esos otros valores capitalistas que han caído en recesión y que deben ser, por ende, tachados junto con todos sus artificialismos extranjeros.

El consumo desmedido de drogas en USA debe llamarnos la atención: La consecuencia en Colombia, nuestro hermano y vecino, ha tenido como saldo 4 millones y medio de desplazados fuera de Colombia, porque para poder controlar el narcotráfico y llevarlo a USA, deben primero no dejar rastros de su extrema codicia y para eso tienen a los paramilitares que "limpian" las regiones, dejándoles libre el territorio a las transnacionales de las drogas y de la minería. En esto consisten las masacres.

Las personas pobres, no importan, lo importante es el dinero que se obtenga por realizar estos "trabajos cruentos", en los que resultan deascuartizadas y regadas en fosas comunes los miembros de una comunidad como San José de Apartadó, o como la de "Chururú" en nuestro Táchira.

Es una realidad a la que no escapan ni siquiera los medios de comunicación de Colombia: Solo tiene que consultar la página de "El Tiempo de Bogotá" para enterarse de todas las matanzas de las que son responsables los paramilitares. Eso si: Solo gente pobre y sin recursos para defenderse. Es decir: Son unos cobardes que no se atreverían a enfrentarse con el Ejército de Venezuela, ya está comprobado. Niegan todo como los cobardes, empezando por la masacre de Soacha, en la que para ganar dinero, 43 miembros del Ejército colombiano sacrificaron y masacraron a 11 adolescentes sin motivo aparente... El motivo: Cobrar recompensa por "falsos positivos".

A todas estas, se estarán preguntando los Comandantes paramilitares extraditados, como Mancuso, Macaco, Doble cero: ¿Cuándo se nos reconocerá, por haber apoyado el gobierno hasta el punto de masacrar pobladores para obtener gracias políticas del partido de la "U"?

Los planes del gobierno uribista, ni el mismo Uribe los sabe. Porque se los dictan desde Washington; está en veremos, en el Departamento de Estado y solo basta una palabra de Hillary o del nefasto embajador de USA en Colombia para que se realicen en una total conchupancia...

¿Habrá que hacer la guerra? ¿O habrá que hacer como Uribe, hacer pasar todo "por debajo de la mesa" y atacar "sin que se enteren", por medio de RCN o Globovisión?

Ni RCN, ni Globovisión, cuentan con la credibilidad de Chávez o de la Senadora Córdoba, ilustre hija de la afrodescendencia suramericana. RCN y Globovisión solo son cables pegados a una cuenta corriente que desde el Norte llenan de dólares los guerreristas del Nuevo Orden Mundial, la herencia injerencista de Monroe: "América para los estadounidenses"

Guerra es guerra. Y si hay que defender nuestro territorio, nuestra gente, lo haremos. Sin resabiar, no como lo hacen los falsos militares, aquellos que se forman en la milicia para obtener sus beneficios, más no sus sacrificios. Porque el miedo es apátrida, por eso no tenemos miedo, porque nosotros los venezolanos somos y seguiremos siendo los patriotas de América del Sur. Y si nos dejan, seremos de nuevo sus libertadores.

Por Irama Arias de Pool

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