domingo, 13 de diciembre de 2009

Smart Clinton y el reto del Sur




A la Secretaria de Estado Hillary Clinton le gusta mucho esa palabra "smart". Es un término lingüistico que se relaciona con inteligencia, astucia, quizá picardía. Maxwel Smart, el agente 86 se llamaba así justamente por eso. Porque era muy inteligente. Ese tipo de inteligencia a lo Mr. Bean que procrea risas y burlas al paso de las torpezas del protagonista en la escena, que va empeorando a medida que crece la trama.

La inteligencia de la señora Clinton se puso de manifiesto claramente en 1998 justo cuando su marido, el entónces presidente de los estados unidos Bill Clinton, le confiesa que ha tenido relaciones sexuales con Mónica Lewinsky, pasante de la Casa Blanca.  Los detalles de la prensa son francamente bochornosos y una se pregunta de inmediato: ¿Y la reacción de la Primera Dama? ¿Qué hará Hillary?

Es decir, para no entrar en cifras, al menos tres de las pasantes que trabajaron en la Casa Blanca durante su mandato, tuvieron relaciones íntimas con el presidente Clinton. Y Hillary, es tan Smart, que se da cuenta tres días antes del comienzo del juicio por el sonado escándalo Lewinskygate.

Como soy mujer (debe ser) siempre dudo de la estupidez de otra mujer. Por lo que, temiendo pensar de una congénere semejante exabrupto intelectual, me dediqué un ratito a investigar sobre la vida de Smart Clinton un poco más. Para empezar, volví a preguntarme después de tanto tiempo: ¿Por qué Hillary reaccionó tan beatíficamente a esta clara agresión a la figura pública de su matrimonio?



Y, al parecer, existe una razón, no verificada aún, pero que puede ser viable. Y es que existen fundadas sospechas de que Hillary tiene relaciones con una de sus asesoras. He aquí la noticia. ¿Es posible que esa sea la razón del "perdón" de Hillary"?

Este aspecto es importante en la personalidad de Hillary porque sigue siendo estable en ese sentido hasta el presente. Esto lo demostró cuando creyó que América latina era lo mismo que hace 10 años y quiso "restringir" las actividades diplomáticas y económicas de Bolivia y Brasil, criticando fuertemente sus relaciones con Irán. Y creerse que tiene el poder para anular relaciones internacionales entre estos países no es muy "smart" o inteligente que digamos. Es más bien pretencioso y brutalmente injerencioso, por llamarlo de alguna forma y se contraviene al sentido de la autodeterminación de los pueblos. Pero sobre todo es muy ingenuo, si se viene observando la transformación política y social que ha sufrido la región de Sur América.

Y por supuesto que la reacción de ambos países no se hizo esperar. Evo Morales acusó a Estados Unidos de exportar el terrorismo y Brasil se negó a recibir a un encargado del Departamento de Estado. Celso Amorim y Aurelio dudan de que el mensaje vaya para ellos. No se dan por aludidos, "porque las relaciones políticas internacionales de cada país son asuntos internos de cada gobierno. Estados Unidos no tiene por qué dictaminar con quiénes hay que tener o no relaciones"

Hillary peló el pedal, dicho en jerga de ciclista, otra vez. Lo hizo en 1998, cuando se expuso de manera tan blandengue junto a sus escándalos familiares, cuando la prensa expone ahora su virtual lesbianismo, como se expone también claramente como una imperialista con sus pretensiones de dominio sobre las políticas internacionales de América Latina. 

Ahora Hillary, al igual que el Super agente 86, y tan "smart" como él, habla con su zapato, porque nadie la escucha, sino solo para reirse de sus torpezas, que posiblemente, nunca pasarán de moda, para éxito del partido republicano.





Por Irama arias de Pool

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