lunes, 3 de mayo de 2010

El Inca Valero

Antes de comenzar esta entrada tengo que confesar que nunca había seguido tan de cerca ni había admirado tanto en mi vida a alguien en deportes, como a este Señor Boxeador. Nunca había captado tanto arrojo, nunca había visto proyectar tanta energía en ninguno de nuestros peleadores hasta que lo vi pelear por primera vez. En el rin, era un valiente, un gallo, como dicen en El Llano...Era así, dinamita pura.
Cuando vi por TV esa pelea contra el mexicano, estaba tan orgullosa y emocionada, me derritió sencillamente. Un ser que nunca había perdido una sola pelea, al contrario, dejaba al contrincante en el suelo, o esperaba a que tirara la toalla. Tremendo. Devastador. Un tigre defendiendo su bandera, nuestra bandera. Estuve hinchada de ego durante toda su actuación y me hizo muy feliz pensar que este doble campeón fuera un compatriota venezolano.
Sin embargo, pese a su intachable carrera boxística, Edwin era odiado por haberse hecho un tatuaje con la cara del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en el pecho, a la vista de todos. Era odiado por la oposición, por sus dirigentes, por los dueños de los medios que actúan mintiendo todos los días en contra la revolución. Sus inclinaciones políticas, que eran también parte de sus sueños, eran censuradas y tachadas por los medios.

Hace más o menos 2 meses leí sobre la violencia de género que se desataba en su caso. ¡Y por qué no lo pusieron preso en su momento? Me pregunté. Y pensé que era común que una persona que pasara del anonimato a ser uno de los mejores boxeadores  podría endiosarse y ejercer esa relación de poder en su hogar de manera injusta e ilegal. Es algo común, y sobre todo con los altos índices de violencia intra-familiar y doméstica que hay hoy en el mundo.

Así, como lo leí yo, muchísima gente se enteró. Pero sobre todo, se enteraron quienes con el pasar de los días y motivados por una ambición sin límites planificaron el crimen que perpetrarían en la celda, de donde sacaron a todos los presos en la madrugada del homicidio. ¡Y eso por qué?

Muy sencillo: Edwin Valero guardaba unos 90 mil dólares aproximadamente en un morral, dentro de su casa. Al momento en que la policía allanó su morada, desapareció el morral.

Los funcionarios que llevaron a cabo el trabajo no querían por nada del mundo que se enteraran de lo que contenía el "morralito de Valero" y decidieron echárselo al pico (tanto al morral, como al mismo Inca).

La oposición gozó muchísimo con todo esta gran tragedia, olvidándose, como siempre de los más frágiles: Los niños de Valero, que estudian con los míos y cuya tristeza llena más de lo que podría llenar algún día esta triste historia del mejor boxeador de todos los tiempos en Venezuela. 
Esta historia no tiene fuente, por ahora, como diría el Comandante, pero dentro de poco, todito se va a saber. Y entonces, las fuentes se las pondré, amigo lector, con tinta roja-rojita para que no le quepa la menor duda... Y ante cualquier queja, usted tiene la razón y le cabe derecho ;) 
Sal.Bol.Rev

1 comentario:

  1. Que increíble pregúntate mejor: A cuantas personas atropello este Sr.? Policías, enfermeras, médicos, fiscales de transito sin hablar de su mama su hermana la esposa gente común de esa que esta en la calle desde las 5 de la mañana trabajando para forjar una país mejor. Si buscamos un culpable en principio serian todos los funcionarios que dejaron salir libre a este señor cuando golpeo a su mama y a su hermana o quizás los otros que lo mandaron a cuba a cuando le partió una costilla a su esposa...

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