lunes, 19 de septiembre de 2011

Palestina va camino a ser un Estado, Israel se halla aislado


Hay vínculos entre las naciones, relaciones cordiales, firmes vínculos, alianzas y asociaciones estratégicas. Pero lo que Turquía e Israel tenían en mente hace apenas cuatro años era algo parecido a estar unidos por la cadera. El plan era la serpiente; un extraordinario "corredor de infraestructuras" de Ceyhan, en el sur de Turquía a Haifa en el norte de Israel, un grueso fajo de tuberías que transportan petróleo crudo en una, la electricidad en otro de gas natural en el otro y en el cuarto, un flujo constante de agua dulce, dulces, todos zumbido a lo largo del fondo del Mar Mediterráneo. No sólo estos tubos sirven como vínculos que unen a ambas naciones, también para mostrar al mundo que un país musulmán podría atar a sí mismo el estado judío, para su mutuo beneficio.

Lo que hace que los acontecimientos de las últimas semanas, sean aún más preocupantes para Israel. A una velocidad vertiginosa, Turquía ha pasado de ofrecer petróleo y gas a Israel a amenazar con enviar barcos de guerra a la Franja de Gaza para proteger a activistas que tratan de romper el bloqueo naval de Israel del territorio palestino. 


Enfurecido por la negativa de Israel a pedir disculpas por su muerte de ocho turcos (turcos y un estadounidense) a bordo de un ferry de bloqueo-que revienta el año pasado, Ankara ha expulsado embajador de Israel, bajó las relaciones diplomáticas y las sanciones impuestas por militares en su antiguo aliado. Y que "corredor de infraestructuras"? Ahora es más que un sueño.

Esta enemistad visible no podía llegar en peor momento para Israel. Como representantes de 193 naciones se reúnen en Nueva York para su cónclave anual de la ONU, los líderes palestinos están puliendo una propuesta de la condición de Estado que va a cambiar los términos fundamentales de los conflictos centrales de Oriente Medio, y posiblemente pongan a Palestina en pie de igualdad jurídica tal como Israel. Con la mayoría del mundo simpatizando con los palestinos, aceptando su solicitud de la condición de Estado requerirá a Israel a implementar las habilidades diplomáticas de primer orden. 

Pero los preparativos no han ido bien. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, se preparó para el gran evento para alienar al Presidente de los EE.UU., a la vez erando y dando conferencias  durante su visita a Obama  en mayo. 


Luego sucedió la primavera árabe, que derribó el vecino país árabe de Israel: Se basó en la mayoría, que rechaza a Hosni Mubarak de Egipto. La semana pasada, la Embajada de Israel fue atacada por  manifestantes en El Cairo, mientras que la policía antidisturbios estaba en pie. El espectacular colapso de la alianza con Turquía hace tres avisos.



El juego no ha terminado. Obama aún tiene planes de utilizar el veto de EE.UU. en el Consejo de Seguridad para negar la participación plena palestinos. Pero podría llevar el asunto a la Asamblea General, en que un voto es probable que se desequilibrado, dejando a Israel en busca visiblemente aislado. Israelíes enfoque de la amenaza a la vez. 

El gobierno de Netanyahu trata de sobrellevar las relaciones diplomáticas con Egipto, ya que el tratado de paz de 1979 entre los dos países es crucial para la defensa de Israel. La ONU es más fácil de criticar, y la mayoría de los israelíes sienten por lo general, que existe un sesgo hacia los palestinos. "No nos gusta la ONU", dice Daniel Reisner, un negociador de paz durante mucho tiempo y especialista en Derecho internacional. "Nosotros no confiamos en ella."

Y Turquía? En un país donde las casas nuevas se construyen con los refugios, el conflicto diplomático se puede ignorar fácilmente. "Turquía, Burkey", dijo el rabino Ovadia Yosef, líder espiritual del partido Shas, un miembro clave de la coalición de gobierno de Netanyahu. "A Dios Todopoderoso no le importa  ellos. ¿Quiénes son ellos de todos modos?"

Aunque el primer ministro Recep Tayyip Erdogan fue aclamado una vez como un aliado vital, los israelíes ya muchos lo consideran como un neo-otomana, a revivir los dirigentes turcos en el mundo musulmán por golpear contra el estado judío. Eso es sin duda la forma en que se percibe el rendimiento de Erdogan en El Cairo, donde dijo que en un 13 de septiembre discurso ante la Liga Árabe que Israel debe "pagar un precio por su agresión y los crímenes" y que el apoyo a un Estado palestino "no es una opción sino una obligación.

Israel, dijo, es "niño mimado de Occidente."

En la ciudad, el líder palestino Mahmoud Abbas se reunió con el Ministro de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, trabajando en una estrategia para evitar el veto de EE.UU. en el Consejo de Seguridad. Los europeos se insta a Abbas que conformarse con el estado de un "Estado no miembro observador", similar a la del Vaticano, que podría obtener de una votación en la Asamblea General - evitando así el veto de EE.UU. en el Consejo de Seguridad.


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domingo, 18 de septiembre de 2011

EL CUENTO DE LA SEMANA:REBELDES Y TERRORISTAS


El trastoque del mundo pasa por el mal uso de las palabras. Ya a los mercenarios les dicen « rebeldes » y a los guerrilleros –esos sí verdaderos rebeldes- les dicen « terroristas ». Pero ni uno ni otro cambian su naturaleza porque los llamen de una u otra manera.




En Libia hay un bombardeo indiscriminado de la OTAN y Estados Unidos y meten 5.000 mercenarios –soldados que pelean por la paga- para hacer crecer una insignificante « oposición » que nunca pudo ganarse el corazón y las mentes de los libios. La OTAN bombardeó una gran franja de Trípoli –sin importar si mataba niños, ancianos, mujeres, hombres, inocentes- para que los mercenarios entraran a la capital.




Ahora lo que viene es la fase de « consolidación » de los mercenarios, que por arte de magia los llaman y se llaman a sí mismos « rebeldes ». Resulta que uno de esos rebeldes sale en la TV mundial hablando y dice que « él es un civil », pero porta un AK-47. La guerra mediática no ha dejado de martillar en la mente de los ciudadanos del mundo sobre el « dictador » libio, un dictadir que tenía viviendo a su pueblo con el nivel de los pueblos europeos. Ahora llegan la OTAN y los gringos a llevarles « democracia » al pueblo libio, la cual significará baja en su estándar de vida y carencias de todo tipo. Amén de crisis económicas que es lo que mueve a estos paladines de la libertad.




Los « mercenarios-rebeldes » les va a tocar « bailar con la más fea ». Tendrán que « consolidar » en tierra lo que hizo la OTAN en el aire. Y ahí si el chicharrón es mayúsculo. Algunos analistas dan su pronóstico reservado sobre quién al fin se impondrá en Libia. Incluso ya están tratando de adivinar quiénes son los « rebeldes-mercenarios ». Ojalá la cosa no les resulte como con los Talibanes.




En Colombia hay unas guerrillas que luchan desde 1964 por un cambio de estructuras y de régimen en ese país. Los calificativos usados por la oligarquía nativa –arrodillada al imperio estadounidense- han pasado de « bandidos », « comunistas come niños », a « narcotraficantes » y últimamente a « terroristas ». Así ls cosas, vemos a JM Santos hablar en el sur de América del Sur de los « terroristas » de las FARC y el ELN, pero ha olvidado las veces que se ha sentado a manteles con esos « terroristas ».




Y quizá lo más importante, cuántas veces más tendrá que hacerlo si tiene « realismo político » como dicen sus propagandistas que tiene, ya lo que se ve es que a las guerrillas no han podido acabarlas. Y eso que gastaron más de 15 mil millones de dólares en la guerra y en los diez años del Plan Colombia las FARC solitas les ha producido alrededor de 50 mil bajas en combate (un promedio de 5.000 anual multiplicado por 10 años). Tal número de bajas no se han producido ni en Irak y al constatarlas se entiende por qué los analistas y otras voces autorizadas hablan del fracaso del Plan Colombia.




En ambos casos, luchamos porque la Paz se imponga por encima de los intereses mezquinos de los imperialistas y que los dos pueblos logren su ansiada liberación. Mientras, como la naturaleza de los « rebeldes » ni de los « terroristas » cambia por la forma en que los llamen, tendremos que acomodarnos a ese lenguaje mundial impuesto por el imperialismo y entenderemos que un « terrorista » es un luchador popular que lucha por su vida y por la liberación de su pueblo, y que el « mercenario-rebelde » es un soldado que se alquila para pelear por otros y lo importante es el sueldo que le paguen.




EL VALOR DE LAS PALABRAS




En las últimas elecciones un candidato repetía sin cesar que la vida humana es sagrada y que el tesoro público no puede ser saqueado.




Era una manera moderada o prudente de denunciar que el Estado había sido cómplice del asesinato de inocentes para presentarlos como criminales y que el gobierno había desviado grandes recursos en forma de subsidios para ricos.



Es motivo de escándalo que haya crímenes tolerados por el Estado y que la corrupción se lleve los recursos de los ciudadanos, pero también que haya que recordarle a la sociedad que esas cosas no pueden pasar. 


Resignarse a repetir verdades elementales reduce la política a su mínima expresión, pues no hay labor más ingrata que tener que repetir lo que todos deberían saber, o lo que todos saben y fingen ignorar.




¿La ciudadanía necesita esas lecciones? Hace años algún funcionario aceptó que se pusiera en un lugar visible del Cementerio Central la noticia de que no se debe matar a los niños. ¿No causa espanto que haya que decir ciertas cosas? ¿No causa espanto que algunos finjan no entenderlas? Si la sociedad ha llegado a tal grado de insensibilidad que hace necesarios esos mensajes, hay que dudar también de que esos mensajes sirvan para algo.



Ciertos usos del lenguaje perpetúan la violencia, porque antes que denunciar el horror nos acostumbran a él. Se habla, por ejemplo, de “limpieza social”. Palabras inocentes que encubren cosas espantosas: asesinatos, persecuciones, infamias. Recientemente se habló de “falsos positivos”. Esos nombres asépticos disuelven los horrores que nombran. El término “paramilitares” no resultó bastante neutro para hablar de descuartizadores de campesinos inermes y se redujo a “paras”. Otras veces emerge la jerga jurídica: se habla de “ejecuciones extrajudiciales”, como si, no existiendo la pena de muerte legal, todas las ejecuciones no fueran extrajudiciales. 


El espionaje criminal termina convertido en pintorescas “chuzadas”. Todo entra en un sistema: los homicidios son “bajas”, los secuestros extorsivos se llaman “paseos millonarios”, los asaltos criminales de la guerrilla se llaman “pescas milagrosas”.




Nos acostumbramos a esa terminología eufemística. Un expresidente, que en su tiempo desestimó las denuncias por asesinatos oficiales presentados como trofeos de guerra, se permite preguntarse si las actuales denuncias contra sus funcionarios por subsidios fraudulentos y espionaje ilegal no serán “falsos positivos”. Y después de presentarse como aguerrido luchador por la seguridad y la justicia, e implacable perseguidor de delincuentes, no duda en declarar, contra los jueces, que las investigaciones son una conspiración contra su gobierno.




¿Quieren acostumbrarnos a que las palabras no tengan valor? Niegan lo que los perjudica, afirman lo que les conviene. Si organismos que estaban bajo directa responsabilidad del ejecutivo hacían espionaje para favorecerlo, él no se daba cuenta jamás. Si el Ministerio de Agricultura repartía el presupuesto de modo fraudulento, sus funcionarios seguían siendo gentes de su entera confianza. Si un jefe del DAS entregaba información de los ciudadanos a los criminales, el funcionario seguía siendo alguien en quien él confiaba plenamente. Y de sus propios hijos, ¿cómo dudar?




Lo sabía todo de la oposición y la denunciaba sin tregua, pero no sabía nunca qué hacían sus amigos y sus hijos, ni acepta ahora que la justicia los investigue. Y todo viene envuelto en un lenguaje de fingida mansedumbre que muchos creeríamos, si no conociéramos al varón tremebundo que polemizaba a gritos en las calles, y cuyo índice acusador casi se ha convertido en el símbolo de una época.




Antes se decía que la ley, por dura que sea, es la ley. Ahora el dictamen de los jueces nunca vale, es recibido con recelo y descalificado; la opinión del acusado sobre sus propios hechos y los de sus amigos, es proclamada con arrogancia como el juicio final. Hasta en el banquillo creen ser los jueces; si la ley los reprueba, tiene que estar equivocada. Esa manera de ser es muy antigua, lo nuevo es que antes se la consideraba al margen de la ley, ahora pretende ser la voz de la sociedad.
No es a la gente humilde e iletrada a quien hay que explicarle qué está bien y qué está mal en el manejo de los asuntos públicos.


Por William Ospina
Enviado por El Pasquín de Radio Bemba